La ansiedad: qué es, por qué aparece y cómo se aborda desde la psicoterapia psicoanalítica

Última actualización: 19 de diciembre de 2025
La ansiedad es una respuesta natural del ser humano. Sin ella, no podríamos detectar peligros, anticiparnos ni ponernos a salvo. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve excesiva, frecuente o desproporcionada, comienza a interferir con la vida diaria y genera profundo malestar.
Desde la perspectiva clínica que he desarrollado en mi práctica psicoterapéutica, la ansiedad suele ser el resultado de una acumulación de tensiones cotidianas que se combinan con conflictos emocionales no resueltos. No se trata de un síntoma aislado, sino de la expresión de algo más profundo que está buscando ser atendido.
El papel de las tensiones diarias y las emociones no resueltas
Muchas personas experimentan ansiedad porque viven situaciones que generan estrés, frustración o insatisfacción día tras día. Cuando estas tensiones no encuentran un espacio para elaborarse, el cuerpo comienza a manifestarlas.
Una parte fundamental del proceso terapéutico consiste en:
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identificar qué situaciones te llenan de tensión o desgaste,
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comprender cómo impactan en tus emociones,
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y trabajar en su origen para disminuir su intensidad.
A veces, pequeñas acciones pueden ser un primer paso para salir del círculo de encierro emocional o físico: caminar, tomar aire, buscar contacto con la naturaleza o permitirte salir del espacio de aislamiento. No es una solución definitiva, pero sí puede ayudar a reducir la carga emocional mientras se trabaja la raíz del conflicto en psicoterapia.
La terapia no es una explicación simplista
No pretendo ofrecer una explicación reduccionista.
La ansiedad siempre debe entenderse como parte de una historia emocional personal.
Por ello, es indispensable acudir a un psicoterapeuta que te acompañe a descubrir:
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de dónde vienen esos miedos intensos,
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por qué ciertas situaciones te desbordan,
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y cuáles son las emociones que quedaron suspendidas en el pasado y hoy se expresan a través de la ansiedad.
¿Puede haber un origen orgánico?
En algunos casos —poco frecuentes— puede existir un desajuste fisiológico que envía descargas intensas de adrenalina. No es lo más habitual, pero cuando ocurre puede confundirse con ansiedad emocional.
Por eso es importante no entrar en pánico ni pensar automáticamente que “algo está mal en mi cuerpo”. La primera acción sensata es comenzar un proceso de evaluación y acompañamiento profesional.
La ansiedad como mecanismo de supervivencia
La ansiedad tiene una función positiva: nos alerta, nos protege y nos prepara para actuar.
Sin ella, seríamos vulnerables ante situaciones que requieren reacción.
El problema surge cuando este mecanismo se hipersensibiliza y se activa sin un peligro real, o con una intensidad que rebasa nuestra capacidad para manejarlo. Es ahí donde la psicoterapia ayuda a identificar los detonantes inconscientes y a regular la respuesta emocional.
¿Qué es una crisis de angustia?
Para distinguir la ansiedad cotidiana de una crisis de angustia, retomo las palabras del Dr. Xavier Caseras:
“Entendemos por crisis de angustia la aparición repentina de síntomas físicos propios de la ansiedad y/o el miedo, acompañada de la sensación de pérdida de control, de juicio o del convencimiento de muerte inminente.”
(Caseras, 2009, p. 28)
Los síntomas más frecuentes incluyen:
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taquicardia,
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opresión en el pecho,
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sudoración,
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temblores,
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falta de aire,
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náuseas o mareo,
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sensación de atragantamiento,
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adormecimiento de manos o pies.
Aunque la intensidad es muy alta, estos síntomas suelen disminuir en minutos, dejando un malestar residual temporal.
Bibliografía
Caseras, X. (2009). Comprender el trastorno de ansiedad: crisis de angustia y agorafobia. Barcelona: Amat.
¿Tengo ansiedad? Cuestionario orientativo
Importante: Este cuestionario es orientativo. No sustituye una evaluación clínica ni establece diagnósticos. Su objetivo es ayudarte a reflexionar sobre tu estado emocional en las últimas 2 semanas.

