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Microbiota y estado de ánimo.

Microbiota y estado de ánimo.

Depresión y microbiota

Última actualización: 10 de diciembre de 2025

Microbiota y estado de ánimo.

La relación entre el intestino y el estado de ánimo ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en un campo sólido de investigación científica. Hoy sabemos que existe un sistema de comunicación bidireccional llamado eje intestino-cerebro, capaz de influir en nuestras emociones, niveles de estrés y motivación. En este contexto, comprender la microbiota y estado de ánimo resulta esencial, pues su interacción puede incluso participar en la aparición de diversos trastornos psicológicos.

Aunque parezca un descubrimiento reciente, esta conexión se ha observado desde hace siglos. La Dra. Sari Arponen recuerda que médicos antiguos ya intuían que “los problemas intestinales afectaban al estado de ánimo y viceversa” (Arponen, 2021, p. 107). De hecho, el escocés Robert Whytt, en el siglo XVIII, describió al intestino como un centro de energía nerviosa fundamental para todo el cuerpo (Arponen, 2021, p. 107).

La microbiota como moduladora emocional

Nuestro intestino alberga billones de microorganismos que participan en procesos esenciales como la digestión, el metabolismo, la inmunidad y la producción de neurotransmisores. Cuando esta comunidad microbiana está equilibrada, nuestro sistema nervioso se beneficia, y la relación entre la microbiota y estado de ánimo se fortalece de manera positiva.

De forma muy específica, ciertos probióticos llamados psicobióticos modulan el eje intestino-cerebro y pueden generar “efectos positivos en las alteraciones del estado de ánimo, las enfermedades neurodegenerativas y las patologías psiquiátricas” (Arponen, 2021, p. 173).

Esto significa que la salud emocional no depende únicamente del cerebro, sino también del bienestar intestinal.

El papel del ejercicio físico y su impacto en la microbiota

La actividad física es uno de los moduladores más potentes del bienestar emocional. La autora señala que “el ejercicio físico es la medicina por excelencia… previene cualquier patología, mejora el estado de ánimo [y] el sistema inmunitario” (Arponen, 2021, p. 192).

Además, este efecto positivo está relacionado también con la microbiota:

“Probablemente una parte de los efectos beneficiosos de la actividad física tenga que ver con la modulación de la microbiota” (Arponen, 2021, p. 192).

En otras palabras: cuando la microbiota se enriquece, mejora también nuestra capacidad para regular emociones y enfrentar el estrés.

Estrés, permeabilidad intestinal y estado de ánimo

El estrés crónico es uno de los principales enemigos tanto de la salud intestinal como del equilibrio emocional. La autora explica que el estrés aumenta la permeabilidad intestinal, lo que puede generar inflamación sistémica:

“El estrés es uno de los factores que aumenta esta permeabilidad… suena un poco estrambótico, pero es muy descriptivo” (Arponen, 2021, p. 16).

Y añade que el estrés sostenido, la falta de actividad física y el mal sueño “pueden destrozar a tus bichitos amigos” (Arponen, 2021, p. 63).

Esa inflamación no se queda solo en el intestino. La comunicación es bidireccional: lo que ocurre en el cerebro también impacta al intestino.

¿Cómo influye el cerebro en la microbiota?

El cerebro responde al estrés enviando señales inflamatorias al resto del cuerpo. Arponen lo sintetiza así:

“El cerebro le manda señales al sistema inmunitario. Por ejemplo, el estrés es una señal inflamatoria muy potente… el cerebro lo interpreta como un peligro” (Arponen, 2021, p. 111).

Esta señal inflamatoria llega también al intestino y puede generar disbiosis, cerrando así un círculo vicioso:
estrés → inflamación → disbiosis → peor estado de ánimo → más estrés.

¿Qué significa esto para tu salud emocional?

Cuidar tu microbiota puede convertirse en una herramienta poderosa para mejorar tu bienestar psicológico, ya que la relación entre la microbiota y estado de ánimo es cada vez más evidente en la investigación científica. Algunas prácticas respaldadas por evidencia son:

  • Dieta rica en fibra, frutas, verduras y prebióticos.
  • Reducir el consumo de ultraprocesados.
  • Manejo del estrés.
  • Ejercicio físico regular.
  • Sueño adecuado.
  • Psicobióticos bajo supervisión profesional.

Fortalecer la microbiota es fortalecer, en gran medida, el equilibrio emocional.

 

Este artículo forma parte de un proyecto personal de divulgación en salud emocional. Si buscas orientación terapéutica o deseas leer más contenidos similares, te invito a visitar mi sitio profesional:
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📚 Referencias

Arponen, S. M. (2021). ¡Es la microbiota, idiota! Descubre cómo tu salud depende de los billones de microorganismos que habitan en tu cuerpo. Alienta Editorial.

Dr. Yovanny Motolinía Oropeza
Sitio académico: www.psicoterapiapsicoanalitica.com.mx
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